lunes, 24 de enero de 2011

En www.todoebook.com, ya se pueden adquirir, para e-book (particularmente me gusta más el nombre de Soporte Electrónico de Lectura) y en edición de papel impreso, todos mis libros, excepción, por el momento, de Versos Consentidos, Versos Equinocciales, Versos Afluentes, Versos de Cuna y Poca Luna

miércoles, 11 de noviembre de 2009

V E R S O S
A F L U E N T E S


Doscientas veinte páginas de versos que, como ríos afluentes que son todo verso en la vida del sentimiento de una persona, llegaron hasta mi cada uno con su caudal, con su estiaje, o el desbordamiento de un sentir muy sentido de aquellos que hacen que el río principal, deje de serlo por un tiempo indefinido y se vaya por el cauce del afluente.
Versos positivistas, porque la vida es río, aunque a veces más parezca ser rambla que baja agua a oleadas.

NANAS

Cantos de cuna

que me cantaban,

que nos cantaba

mi padre

a mi hermano Pepe

y a mi

los dos con edad

parejo en nanas.

“Estrellitas del cielo

subir,

estrellitas del cielo

bajar,

que mi Juan,

que mi Juan

y mi Pepe

van a hacer

nanita

ya”.

Nanas:

cantos de cuna

que mi padre

una y otra vez

nos dormía

a mi hermano

y a mi

nos cantaba.

Padre,

padre mío,

dónde estas

tú,

y dónde

está mi infancia,

dónde,

¿quien se la llevó,

y quien se llevó

a ti

en mala hora

y en mala entraña?

Nanas:

canciones

que los padres cantan

cuando están

enteros

aunque les duela

el alma.

¿Pero qué puedo cantar

yo

a los míos

si llevo la garganta

entera

llena de rabia?

A ti,

padre mío

no te tragó

la guerra,

pero te partió

el ánima,

porque tú

sí que tenias

realmente

anima,

y nada de pose

de los sin alma,

los de copón

y mezcla

de bota alta

con sotana,

y por matar,

muchas,

muchas medallas.

¿Qué nana

puedo cantar

yo

a los míos

si tengo en la garganta

por mucha gente

mucha rabia?

¿Y qué estrella

del cielo

va a bajar

o subir

a ver como

se duerme

mi rabia?

Nanas:

canciones

de cuna,

padre,

que las recuerdo

a menudo

aunque vaya

cuajado en canas.



SOLA

Volvió sola.

Se trajo desde debajo

del campanario

el son de la campana

metida

en las sienes,

la que dobla;

la que redoblando

dobla

que una mujer

¡ay!

se queda

sin marido,

se queda sola.

Treinta años,

viuda

y sola.

Treinta años

como veinticinco,

y aún más guapa

que las guapas.

Y sola.

El del colmado

le dijo

que tendría

hasta de sobra

con sus sobras.

Y el mismo cura

le prometió

consuelo

en una catequesis

particular

para ella

a solas.

Y un mozo

como un toro

de treinta yerbas

comidas,

cada vez

que caminaba

con la vista

la devoraba

como un pasto más

a comer

a cualquier hora.

Y vino;

y volvió sola.

Se quedó sola,

Viuda,

y por mucho tiempo

no traspasó

puerta alguna

ni calentó más

ninguna alcoba.

¿Lo quería así

la campana

que como loca

revoloteaba

repicando

cuando

enviudó

y se quedó

sola?

¿Lo quiso

la vida?

¿Es vida

la vida

que se vive sola?

Preguntárselo

a ella

ahora;

ahora que está vieja

y sola.



HERMANO DE PATERA

Luce el sol:

Calienta.

Puede que más bien

abrase

la piel delicada del blanco,

pero la tuya,

morena,

lo agradece.

Frío y frío.

Mar y agua,

hondura de onda

y desolación

de mar

en pos de una sola

cosa:

mejorar la vida,

si la vida la mejora

el apartamento

apretado,

la chabola

y el desprecio

en la mirada,

callado,

de aquel que de ti

se sirve

y piensa que junto e él,

emigrante,

ya no eres desdichado.

Asombro

de asombro de incultura;

de sociedad

en puro escombro,

inculta

y tediosa,

aburrida.

Mortalmente herida

por la búsqueda

incesante

de los euros

apartando,

u hocicando

en la mentira,

mientras el político

gira y cambia,

levita,

grita,

vive alzado

del suelo

que no pisa,

y del que ha pisado

para hundir

y seguir

en la lid

de ser

por la calle,

por la alameda

señalado.

Contigo a tu lado,

amigo emigrante,

camarada de patera,

he estado

y voy a estar

mientras tenga

dedos

para escribir

y un teclado:

hermano de patera,

hermano.

L A
I B E R I A D A
C O LO M B I N A


La gesta de Cristóbal Colón, escrita en verso, abarcando unas doscientas ochenta páginas en versos heptasílabos y decasílabos principalmente, rimados en consonante, es una poesía épica o narrativa que para nada despoja el mucho dolor; los gozos y las muchas pesadumbres de un Almirante, de un marino que, una vez finalizado el primer viaje explorador, se convirtió en un excelente navegante, utilizando la ciencia lusitana al respecto, como país adelantado y lanzadera de naves hacia una mar oceana llena de mitologías: de mares de cuesta arriba, de un ecuador cuyo calor hacia que las naos ardieran, y todo un mundo de ignorancia que mantenía a todos los marinos próximos a la costa, excepto los grandes mareante portugueses que se lanzaron a su exploración adelantando los conocimientos del mundo.
Un Cristóbal Colón, de origen portugués, de la isla de Porto Santo, que nada más realizar el primer asentamiento en Isabela se enfrenta con la Iglesia vaticana y, desde ese minuto, comienzan sus pesares y problemas.


Tal como se iniciaba

por aquel tiempo una narración

que el clero manoseaba

para darle autorización,

comienza ésta que yo deseaba:


En el nombre del Padre,

que, desde su altura azul del cielo,

hizo que nada cuadre

según y como seria anhelo

de los nacidos de buena madre


Porque con extrañeza,

vemos que, desde su azul altura,

no asomó su cabeza,

ordenando a la Iberia cordura

y justicia a todo lo que empieza

-------0000-------


Y cuando está admitida

la teoría de la redondez,

habrá que armar partida,

que aclare este cierto parecer.


Y ya los lusitanos,

pueblo que tuvo buenos monarcas,

surcan los océanos

sin escatimar oro a sus arcas


Y por rumbos seguros

sin ver costa alguna los marinos

avanzan los futuros

por los vastos azules caminos.

-------0000--------

Isabel y Fernando,

monta ella, y monta el otro tanto,

con sangre van aunando

villas y tierras bajo su manto

para ir La Ibérica agradando


Donde el rojo estandarte

del moro infiel de la media luna

no halle baluarte

para tremolar bandera alguna

que no sea aquella, la que comparte


Con una cruz la espada

bajo el más sangriento maridaje.

Dándose por ganada

la estancia cuando llegue el viaje

que convierte al hombre en polvo y nada.


Y hacia el sur y al levante,

hacia la al-Andalus de verdura,

el cristiano ignorante

quema y destruye la gran cultura

de un gran pueblo bereber triunfante







jueves, 11 de junio de 2009


LICOR DE MORA


Hasan, hijo de Hasan, nieto de Hasan, de la familia de los Benimajlad, llega como inmigrante a Murcia a trabajar en labores agrícolas. Una Central Sindical (Comisiones Obreras) se preocupa que aprenda el español y alcance cultura. Hasan, por primera vez tendrá conciencia del paso de sus antepasados por la Iberia, y reclamará la propiedad de las tierras de sus mayores.
Novela con pinceladas de hechos históricos reales acaecidos en una Murcia mora, y en un Marruecos raíz de todos nuestros sentimientos
y forma de ser.










JUAN ELADIO PALMIS

martes, 20 de enero de 2009

NOVELA INÉDITA


CAMAROTE ABIERTO

Abrir el camarote de un barco, lo mismo da que sea de viaje tras oceánicos que de aquellos de recorrido más corto, es entrar a saber y conocer un poco más de las ignoradas gentes que, a bordo de los barcos, unen, como pocas profesiones los hacen, los distintos pueblos y continentes entre sí.
La soledad, unas guardias y faenas sin apenas horas para un raquítico descanso, junto a las tremendas nostalgias de los puertos, hacen de los embarcados, de las gentes de mar, personas de una pasta diferente, ni mejor ni peor, pero diferentes en sus anhelos, alegrías e ilusiones a las otras gentes que caminan por la tierra firme.
Camarote abierto es una novelas realista, alegre y melancólica, que refleja con toda su realidad la vida a bordo de los buques.







jueves, 8 de enero de 2009

TRABAJOS INÉDITOS



Por Aquellos Tiempos

Juan Eladio Palmis

Novela - 261 Páginas


Y como aquel fue mi tiempo, y estos renglones son mis renglones, sin soberbia alguna, pero sin humildad, intento que se queden reflejando la manera en la que se vivía en la España de mi infancia. Muy cercana en el concepto tiempo, y muy lejana en la memoria colectiva de todo un país que aún conserva en muchas manos y orejas las huellas de los sabañones, y las hambrunas pasadas al repique intensivo, como de aparente alegría, de las campanas de los campanarios.




Versos de Cuba y Malecón

Juan Eladio Palmis



Versos de Cuba y Malecón, es un racimo de versos (87 en total) que como son de Cuba y su Malecón habanero, no podía titularlos de otro modo. Del mismo modo que la Cuba de la cual proceden no son de aquella superficial y altiva, con látigo colonial, sino de la voluptuosa, de movimientos y pausas diferentes, únicos, si cabe eróticos, espejo de un pueblo nacido para la música, el baile, la conversación; inquietud por el conocimiento y la cultura, y saber vivir la vida, de la que mucha, ellos me dan cuando beso su tierra.

Versos de Cuna y Poca Luna

Juan Eladio Palmis

Versos de Cuna y Poca Luna, son reglones, (120 poemas) muchos de ellos, fruto de apenas apretar el recuerdo, y por algunos pocos se puede entrever aquel tiempo, a pesar del clero, espada afilada en lengua y espada de Franco, el sudor de la correntilla y el corazón latiendo por la carrera en el juego del pilla- pilla, el futbol y las espadas de madera.
Quizás abunde más la incomprensión por las cosas incomprendidas, no ya cuando se es niño y no se le ve sentido, sino cuando de más mayor llama a tu puerta la vida con carnet y pasaporte, y te aprestas confuso a vivirla.
Mis versos son parte de mi vida, pero los llenan, a muchos de ellos, especialmente mi feliz infancia.







Taconazo español en Popayán y cuba

Juan Eladio Palmis
Ensayo- 473 Páginas

A Miguel Tacón y Rosique, Cartagena, España, 1.775. Madrid 1.855, marino y después militar del ejército de tierra, gobernador en su día de Popayán, Colombia, y capitán general de Cuba, como los dos cargos más relevantes de su vida, le cabe en su historial el haber trabajado con todas las fuerzas de su desprecio hacia los indianos y criollos, para que se iniciara la primera gran escaramuza generadora de las guerras civiles que en las tierras continentales indianas se desarrollaron para que el león imperial Ibérico, derrotado, se volviese a este lado de la mar a rascarse las pulgas. Y en Cuba, al margen de poner la isla socialmente al borde de una catastrófica guerra civil, plantó Tacón por doquier, en una tierra de dulzura, una animadversión hacia España y lo español, que aventó toda duda al respecto de los cubanos sobre su continuada o no vinculación con España.
Y con rabia y resolución lanzaron, sin ya posible vuelta atrás, el emancipador grito liberalizador de Yara.Y todo gracias al despótico proceder de un mando español desplazado a Las Indias, donde con toda fidelidad reflejó el sentimiento real de lo que sentía la España oficial, con su clero a la cabeza, hacia las colonias que le daban mantenimiento.

miércoles, 7 de enero de 2009

VERSOS TANGERINOS Y DE INVIERNO









VERSOS TANGERINOS
Un verso
hecho en y para Tánger
es un verso tangerino.

Un amor, un deseo
un afán, una melancolía
nunca será en Tánger
un sentimiento truncado,
cortado, mutilado,
perdido ni apagado.

Y es difícil que naciendo allí,
en aquel rincón
donde hasta la rana
se acicala en la noche
para que su canto
abandone la monotonía
de un croar sin encanto,
y donde cualquier sentimiento
que aflore
tarde sepa del olvido,
del que rápido
en otra parte,
en nuestro tiempo actual
que todo lo tiene
como enloquecido,
lo deshace
en un chasquido,
en Tánger perdura
si tiene
contenido.

Yo se que en Tánger
no se inventó ni el cañón,
ni la pólvora,
ni la computadora,
ni los flujos de capital,
ni los relojes de gran precisión
para fijar la hora.
Y aunque tampoco se inventó el amor
ni el maridaje entre la tierra y el mar,
o entre un hombre y una mujer,
como en ningún otro lugar
por allí nace todo
con mayor contenido.

Pisando su hermoso suelo,
ajeno total a mi voluntad,
comenzaron a brotar
unos versos,
que si brotaron en Tánger,
serán tangerinos;
y ahora esos versos
inician su vuelo.





SI TU QUISIERAS

Marruecos
si tú quisieras,
si me quisieras para hacerte un verso
sosegado,
tranquilo,
un verso de alguien que está de vuelta,
que está de tarde,
de invierno,
pero con la mañana fresca,
el verso que me nace
y me brota
mientras paseo
por tus campos,
por Kenitra, por ejemplo,
para ver llegar como llega,
distinta a todas partes
el oscurecer y la tarde,
y la noche…
Si tu quisieras
como yo quiero y deseo
verme andando por tus altos trigos,
por tus campos llanos,
por tus cerros redondos…

Todo y cuanto siento que tu me das,
si quisieras, Marruecos,
quedaría fijo en un verso
hacia esa tierra
que tanto quiero,
que quiero tanto.



PEREGRINO POR LA ARENA

Iba distante,
como distraído,
con la mirada arena adelante
peregrino:
peregrino del desierto:
caminante beduino
meciendo la ola,
el barco de carne:
blanco color ceniza
el camello,
y azul,
azul y moreno
el camellero peregrino
del mirar distante.

Pisando despacio
pasaste seguro
por mi lado,
pero distante,
y apenas sin mirarme
más allá de un segundo,
porque la mirada
arenas adelante
por una senda que tu conoces
en la que
como en otras tantas cosas,
yo,
soy un pobre ignorante.
Aquel Sahara
y aquella tarde roja
preñado el cielo
de las cruentas luchas de sangre
de los soles y los vientos por los cielos,
por las tardes del desierto:
Inigualables,
Tú, camellero peregrino
pasaste.

Y al verte sentí
que vivir sintiendo
y amando el camino,
es vivir orgulloso de vivir,
y donde se puede tener
todo,
como tú lo tienes,
en una sola tarde.



CABELLO NEGRO


No se si cogió la noche,
o de carbón molido
finamente dispuesto,
el cabello tuyo
negro, negro,
se hizo negro,
porque no sé de dónde
se puede coger tanto
y tan brillante
y tan bonito
cabello negro

Se lo pregunté al poeta
de verso cierto
y atinado,
y nada supo.
Se lo pregunté
al que raudo
desmonta la duda
porque conoce
todo lo incierto
y lo imaginado.
Y como no tuve repuesta,
por preguntar,
se lo pregunté también
al que le da negrura
a los pozos hondos,
y a cuantos temblando,
según,
generan los pensamientos negros
de los que dicen
se avergüenza la alcoba,
la tarde,
y la alameda.

A todos les pregunté
de dónde coge una mujer
una cabellera
tan bonita y negra.

El poniente,
el viento que venía
con hartura de mar,
entre silbo y silbo,
me dio la repuesta:
Yo, en altamar,
de una nube negra,
madre de un huracán,
hace tiempo,
cuando era niña
le traje yo la cabellera
para hacerla reina
entre el coral
y la perla negra,
mora:
mora de Marruecos:
zagala mora.




JORNADA EN EL SAHARA


Otra vez desierto…
Y más desierto todo por delante.
Las dunas tienen todavía
el frescor de anoche
cuando la luna las dejó quietas,
paradas,
sin mover ni un grano
de su arena roja.

Y jugando luna y duna
y alguna sombra implicada
hicieron anoche,
esta noche,
una noche
de juegos entretenidos
por ser juegos naturales,
juegos son de vida,
en una tierra,
en un desierto,
que muchos,
los que no conocen,
la llaman tierra desolada.

Camello y camellero,
y el fuego de la noche
mientras me abrigo
sobre el saco de dormir
en el suelo,
teniendo
por lámparas encendidas
millares de estrellas,
y todas,
una a una,
parecen más que estrellas
luceros,
en una noche,
en un territorio
que llaman desolado,
donde nunca por nunca
el hombre ha estado
más metido,
y adosado.

A la mañana siguiente,
desierto,
más desierto;
otra vez desierto
y el sol arriba.
Sahara
tal y como eres
siempre te había imaginado.
Y a lo mejor eres la única cosa
en todo mi mundo
que visto en la realidad
tiene las formas
del sueño soñado.

Y cuando llega la noche,
sin luna o con ella,
la noche se enciende
con sólo
las estrellas de arriba
abriendo braseros en el cielo,
hogueras,
que las unas titilan
y las otras se quedan quietas
alumbrando.

Y es cuando a veces pienso
Sahara,
que en el mundo
tu eres el único lugar
que sin sol ni luna
podrías vivir
encendiendo y apagando luceros.

Y aunque sean muchos
todas las noches,
todas las que en ti velo,
me entretengo y los cuento
antes de dormir
no sea que algún ladrón,
envidioso estrellero,
para otro cielo los robe
y se los lleve.


VERSO DE INVIERNO

A la primavera
hacerle un verso
o un poema,
puede que resulte fácil
para todo aquel que ande
metido en cosas que hurgan
las musarañas de los sueños.
Pero al invierno,
hacerle un verso a la tarde gris,
oscura y corta,
que acongoja,
que da como frío dentro,
más adentro
de donde dicen
que tenemos
el alma,
ya no es cosa de poeta,
porque hacer un verso de invierno
puede tener semejanza
con un cántaro roto
con el asa que descansa
en un camino
su arcilla
que en otro tiempo
llevó agua.

Un verso en invierno
también puede ser
como el aljibe vació
que canta el eco
y dice estar listo,
preparado
para recibir
el agua con sus colores,
dos: uno,
azul de cielo,
y otro,
azul de agua
que se hará
blanco en las flores
para las mieles
primaverales.




SIN REGRESO

Dicen que por tu boca,
por tus labios
martillo y yunque
del fuego interno
que ellos provocan,
el monje renegó,
la lesbiana
se hizo monja
y se amotinó
una fabrica
donde se fabrica
el caramelo
y la seda.

Dicen que tú
y tu boca,
al caminante,
al que espera
el mejor autobús
para viajar la vida,
se le hicieron agua
que no mueve molino
las ansias
de tenerte.

Dicen,
que si tu vas conmigo,
es para perderme.
Pero ni una sola
migan de pan,
a lo pulgarcito
he arrojado
para volver
si alguna vez
dejas
o dejo
de quererte.



VIENTO DEL SUR

Hoy sopla viento del sur
el que trae al pobre
el miedo del cayuco
y la patera.

Hoy sopla del sur
un viento que se ha hecho solano
en la tierra austral
donde nada sopla
y todo está
al borde de los bordes.

Los pobres,
si son pobres,
razonamos desde aquí,
ventaja nos llevan
todos ellos al morir
que no se dejan,
fuera de la vida,
de sus propias vidas,
nada del confort
tan necesario para vivir.

Cualquier día
que esté lúcido de necesidad,
sin billete,
me subiré en un viento ardiente
y cabalgaré hacia el sur
antes de que se apague,
como se consume un candil,
el último pobre,
por la necia necesidad
que tienen muchos hipócritas
de decir es sus altares
que aman a los pobres.